miércoles, 25 de noviembre de 2015

ADICCIÓN: ¿Enfermedad o educación deficiente?

Tomado de : “EL CEREBRO ADICTO”.

Uno de los temas más inquietantes para quienes tienen relación directa con niños y jóvenes es sin duda el problema de “las drogas”, al parecer muchas de las preocupaciones de profesionales de la salud y de la educación asi como de los padres de familia, giran en torno a este tema que azota como látigo implacable la tranquilidad de los adultos responsables del cuidado y educación de otros más pequeños. Lo anterior sin soslayar el interés gubernamental en el tema, medular sobre todo en la etapa de desarrollo de los futuros ciudadanos.
No es que otros temas nos sean tan importantes como el sustento, la elección de la profesión o de la vocación etc, no obstante, tal vez se debe al terror que existe en torno a la salud física y mental de nuestros seres más queridos que el tema de las drogas –en este caso- resulte tan inquietante. Siempre han existido diversos puntos de vista sobre el mismo, asi como acercamientos de la ciencia para tratar de explicar estos fenómenos, es por eso que resultan muy importantes los hallazgos de los investigadores en cuanto al tema de las adicciones se refiere, sus estudios proporcionan a la humanidad una dirección para poder enfrentar o prevenir de manera más eficaz este problema.

ADICCIÓN: ¿Enfermedad o educación deficiente?

La idea hasta hace algunas décadas del problema de la drogadicción, se había relacionado más como un problema moral que como un problema de salud pública. Esta perspectiva retrasó significativamente la solución al mismo no solo individualmente sino de manera social, ya que como es el caso de todas las enfermedades que se propagan rápidamente, tienen un fuerte impacto en la comunidad que les rodea.

A decir de la doctora María Elena Medina Mora Icaza, directora del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz“ (INPRF), lo que propició el cambio de perspectiva, fue la investigación de la Dra. Nora Volkow, quien al observar el cerebro pudo encontrar una causa física de la adicción a los opiáceos y la cocaína, sustancias que generan cambios en la química, estructura y funcionamiento de este órgano.

Al respecto Rubén Baler, científico de la salud de la Oficina de Políticas Científicas, del NIDA explicó cómo es el proceso por el que transitan las personas hasta convertirse en enfermos crónicos o adictos a estas sustancias. Primero existe una sensación placentera al consumir dichas sustancias, después se experimenta una necesidad, posteriormente una dependencia, más tarde una tolerancia que hace que se incremente la dosis para conseguir el mismo efecto, hasta que finalmente se convierte en una adicción. En términos simples las drogas mal acostumbran al cerebro e impiden que se esfuerce de manera natural para conseguir la dopamina necesaria para cumplir con ciertas funciones básicas. También nos explica que los factores que intervienen para que esto ocurra son genéticos en un 40 a 60% y el resto ambientales.

Esta afirmación abre una puerta a una cantidad infinita de interrogantes no solo respecto de este tema sino de muchos otros relacionados con la conducta humana, las personas ¿son o se hacen…? un empresario exitoso, alguien que no sabe cómo ganarse su sustento, un asesino serial, un mártir, un científico destacado o un músico genial… ¿nacen o se hacen?... No dejan de ser interesantes las afirmaciones sobre la existencia de un gen de la violencia o sobre alguna disfunción cerebral que ocasiona la epilepsia cuyos síntomas antiguamente se asociaban a posesiones satánicas. Pero lo que resulta más interesante de todo esto es que la investigación científica siempre da frutos y mientras más se investiga, mayor es el conocimiento sobre algunos fenómenos y paradójicamente, menor la seguridad para hacer afirmaciones categóricas pues se sabe que no todo es blanco o negro y que para que algo acurra o deje de ocurrir existe un número significativo de variables a considerar. Entonces, no se puede afirmar que las personas nacen con una predestinación a ser adictas o a no serlo, pero las aportaciones en ámbito de la investigación científica nos dan la capacidad de tener una perspectiva diferente para enfrentar el problema y en la medida de lo posible, evitarlo.

Por su parte, la Dra. Medina Mora también nos explica que hay sustancias más agresivas que otras y que las personas con mayor proclividad al consumo de drogas pueden ser presa fácil de la dependencia incluso desde la primera vez que las consumen. Aunado a lo anterior, si se toma en cuenta que la formación del cerebro relacionada con el juicio y raciocinio, se termina más allá de los 20 años, se debe considerar que los jóvenes están mucho más vulnerables a los efectos de las drogas pues sus efectos negativos son irreversibles, es por eso que es menester pensar en mecanismos de protección que los mantengan a salvo. También nos hace un llamado a no confundir el uso terapéutico de la marihuana con el daño que produce en el organismo cuando se utiliza con otros fines sin la prescripción correspondiente por parte de los profesionales de la salud.

El torrente de información en el que navegamos, nos obliga a tener mayor cuidado en la información que damos por cierta, no podemos otorgar la misma importancia a un locutor de radio cuyo trabajo es mantener cautiva a la audiencia, que a un investigador sobre la salud cuando se habla de los efectos de la marihuana en el organismo –por ejemplo-.
Cada uno de los actores sociales tendrá una perspectiva diferente y en base a ello opinará: el político que quiere popularidad y votos, el narcotraficante que no quiere perder su negocio, el servidor público corrupto, el sistema educativo, el sistema de salud, los padres de familia el joven consumidor, el transeúnte agredido, el infante observador, el niño consumidor…etc. Todos tienen un pronunciamiento al respecto y a todos les afecta el problema de manera diferente. Esto no quiere decir que existan muchas “verdades”, pero lo que sí existen son muchos intereses que no se deben soslayar y eso no cambia el hecho de que la población más vulnerable es la más joven y si esto realmente importa, hacia ese hecho deben encaminarse los esfuerzos de solución y sobre todo prevención.

Lo anterior sin menoscabo de los enfermos mentales, identificado como otro grupo especialmente vulnerable a las adicciones debido a que suelen confundir los efectos de las drogas con la cura a sus padecimientos debido a la sensación de bienestar momentáneo que experimentan al consumirlas.

Por lo que hace a las consecuencias de las adicciones, los investigadores afirman que no solo afectan al individuo que padece esta enfermedad, sino a todos los seres humanos que tienen relación directa con él, cuando una enfermedad prolongada afecta a un miembro de la familia, la dinámica y estilo de vida tienen que cambiar pues el enfermo requiere de recursos y cuidados extraordinarios, esto también ocurre a nivel macro, cuando dicha enfermedad se convierte en problema de salud pública debido a numerosos factores, por lo que debemos aprender a ver este fenómeno como un problema social ante el que somos responsables en alguna medida.

Finalmente, los investigadores enfatizan el beneficio de la cultura de la prevención, para no llegar al problema de la adicción y al largo y tortuoso camino del tratamiento, por no hablar de los costos e implicaciones de los mismos. La ventaja del cambio de perspectiva y el conocimiento de la adicción como una enfermedad, es sin duda el tratamiento y el enfoque preventivo, si se conocen las causas de dicha enfermedad, se puede anticipar el resultado y se pueden tomar las medidas encaminadas a prevenirla. Ellos puntualizan algunos factores negativos que ponen en riesgo la salud sobre todo de los jóvenes:

·         Padres adictos
·         Pobreza extrema
·         Mala nutrición
·         Falta de ejercicio
·         Entorno de violencia
·         La accesibilidad a alcohol, tabaco, inhalantes etc.

Finalmente afirman que estos hallazgos deben ser difundidos y considerados al momento de diseñar políticas públicas en pro de la juventud y de la sociedad en general.

Por lo que hace a los mecanismos de protección para los más vulnerables, más allá del elemento coercitivo, está el educativo, está muy bien que no se vendan bebidas alcohólicas a menores, pero está mucho mejor que el joven no crea que son necesarias para pertenecer al grupo o para divertirse en una reunión social; es genial que no se dispensen cigarros sueltos a menores pero es mucho mejor que el grupo de amigos empiece a ver esta conducta inaceptable socialmente. Es decir, la forma de convivencia y esparcimiento entre los adultos se refleja en muchas conductas entre los adolecentes y jóvenes quienes además en aras de la originalidad, cada vez son más audaces en sus prácticas las cuales mantienen una relación directamente proporcional con su ignorancia. Y de esto no solo ellos son responsables sino todos los que les rodeamos también.

No se han sabido preparar alternativas de esparcimiento, educación formal, formación profesional y crecimiento laboral para ellos. Tampoco se ha tenido la visión de sacrificar algunos alicientes materiales en pro de la generosidad de tiempo para estar al tanto de sus necesidades no materiales, lo que poco contribuye a prevenir el problema de cualquier tipo de adicción con o sin sustancia.

A manera de conclusión se podría afirmar lo siguiente:
v  El visualizar el problema de la adicción como una enfermedad ha otorgado herramientas para su tratamiento y prevención.
v  Se debe considerar el factor genético al explicar las sus causas pero no como el único, es menester considerar otros factores como el ambiental, socio económico y educativo para su tratamiento.
v  Por lo que hace al tratamiento de la enfermedad, como ocurre con otras enfermedades, no solo el enfermo requiere de asistencia sino el familiar o personas más cercanas que le atienden para poder ser más eficaces.
v  Como en cualquier problema de salud y social, los esfuerzos mayores deben estar enfocados a la prevención de la enfermedad.
v  Lo anterior está relacionado la mayoría de las veces con la modificación de la conducta, las personas proclives a: … deben enfocar sus esfuerzos a evitar comer, beber, hacer o dejar de hacer ciertas cosas.
v  La lleve maestra para la modificación de la conducta es la educación integral más que el acondicionamiento por medio de la coerción. Es más eficaz la convicción y el ejemplo de vida que el apercibimiento y la sanción.


Biografía: 

Guerrero Mothelet, V. (2013). El cerebro adicto. ¿Cómo ves?, N°. 177, (Pp. 10-14) México: UNAM. Recuperado el 13/04/15, de:



viernes, 23 de octubre de 2015

Evidencia 1: Resumen. Qué es ser un estudiante en línea?

El texto de referencia nos introduce en el mundo del aprendizaje en línea, no sin antes mencionar de manera somera la evolución que ha tenido la modalidad educativa abierta y a distancia que ha transitado desde la correspondencia, hasta la enseñanza colaborativa o interactiva gracias a la web prácticamente en tiempo real, pasando por la enseñanza multimedia y la telemática.

Es de llamar la atención que si bien es cierto que el proceso de enseñanza aprendizaje implica un “diálogo didáctico” entre el educador y el educando, al hablar de estudiar en línea se pone énfasis en el aprendizaje que de forma mucho más activa debe construir el estudiante, que deja de ser alumno.

Lo anterior da pie a las características y actitudes que deben tener las personas que desean participar en esta experiencia alternativa de acceder al conocimiento las cuales pueden resumirse en tener mayor responsabilidad con los compromisos adquiridos a nivel personal e institucional asi como mayor diligencia para propiciar el aprendizaje siendo consciente de las capacidades y necesidades personales.


Para logra lo anterior se requiere vencer el reto de tener mayor disciplina en nuestra vida cotidiana, disposición para aprender a comunicarse de manera pertinente con compañeros y facilitadores asi como mayor esfuerzo en aplicar los conocimientos adquiridos.