Tomado de : “EL CEREBRO ADICTO”.
Uno de los temas más
inquietantes para quienes tienen relación directa con niños y jóvenes es sin
duda el problema de “las drogas”, al parecer muchas de las preocupaciones de
profesionales de la salud y de la educación asi como de los padres de familia, giran
en torno a este tema que azota como látigo implacable la tranquilidad de los
adultos responsables del cuidado y educación de otros más pequeños. Lo anterior
sin soslayar el interés gubernamental en el tema, medular sobre todo en la
etapa de desarrollo de los futuros ciudadanos.
No es que otros temas nos
sean tan importantes como el sustento, la elección de la profesión o de la
vocación etc, no obstante, tal vez se debe al terror que existe en torno a la
salud física y mental de nuestros seres más queridos que el tema de las drogas –en
este caso- resulte tan inquietante. Siempre han existido diversos puntos de
vista sobre el mismo, asi como acercamientos de la ciencia para tratar de
explicar estos fenómenos, es por eso que resultan muy importantes los hallazgos
de los investigadores en cuanto al tema de las adicciones se refiere, sus
estudios proporcionan a la humanidad una dirección para poder enfrentar o
prevenir de manera más eficaz este problema.
ADICCIÓN:
¿Enfermedad o educación deficiente?
La idea hasta hace algunas
décadas del problema de la drogadicción, se había relacionado más como un
problema moral que como un problema de salud pública. Esta perspectiva retrasó
significativamente la solución al mismo no solo individualmente sino de manera
social, ya que como es el caso de todas las enfermedades que se propagan
rápidamente, tienen un fuerte impacto en la comunidad que les rodea.
A decir de la doctora María
Elena Medina Mora Icaza, directora del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón
de la Fuente Muñiz“ (INPRF), lo que propició el cambio de perspectiva, fue la
investigación de la Dra. Nora Volkow, quien al observar el cerebro pudo
encontrar una causa física de la adicción a los opiáceos y la cocaína,
sustancias que generan cambios en la química, estructura y funcionamiento de
este órgano.
Al respecto Rubén Baler,
científico de la salud de la Oficina de Políticas Científicas, del NIDA explicó
cómo es el proceso por el que transitan las personas hasta convertirse en enfermos
crónicos o adictos a estas sustancias. Primero existe una sensación placentera
al consumir dichas sustancias, después se experimenta una necesidad,
posteriormente una dependencia, más tarde una tolerancia que hace que se
incremente la dosis para conseguir el mismo efecto, hasta que finalmente se
convierte en una adicción. En términos simples las drogas mal acostumbran al
cerebro e impiden que se esfuerce de manera natural para conseguir la dopamina
necesaria para cumplir con ciertas funciones básicas. También nos explica que
los factores que intervienen para que esto ocurra son genéticos en un 40 a 60%
y el resto ambientales.
Esta afirmación abre una puerta
a una cantidad infinita de interrogantes no solo respecto de este tema sino de
muchos otros relacionados con la conducta humana, las personas ¿son o se hacen…?
un empresario exitoso, alguien que no sabe cómo ganarse su sustento, un asesino
serial, un mártir, un científico destacado o un músico genial… ¿nacen o se hacen?...
No dejan de ser interesantes las afirmaciones sobre la existencia de un gen de
la violencia o sobre alguna disfunción cerebral que ocasiona la epilepsia cuyos
síntomas antiguamente se asociaban a posesiones satánicas. Pero lo que resulta
más interesante de todo esto es que la investigación científica siempre da frutos
y mientras más se investiga, mayor es el conocimiento sobre algunos fenómenos y
paradójicamente, menor la seguridad para hacer afirmaciones categóricas pues se
sabe que no todo es blanco o negro y que para que algo acurra o deje de ocurrir
existe un número significativo de variables a considerar. Entonces, no se puede
afirmar que las personas nacen con una predestinación a ser adictas o a no
serlo, pero las aportaciones en ámbito de la investigación científica nos dan
la capacidad de tener una perspectiva diferente para enfrentar el problema y en
la medida de lo posible, evitarlo.
Por su parte, la Dra. Medina
Mora también nos explica que hay sustancias más agresivas que otras y que las
personas con mayor proclividad al consumo de drogas pueden ser presa fácil de
la dependencia incluso desde la primera vez que las consumen. Aunado a lo
anterior, si se toma en cuenta que la formación del cerebro relacionada con el
juicio y raciocinio, se termina más allá de los 20 años, se debe considerar que
los jóvenes están mucho más vulnerables a los efectos de las drogas pues sus
efectos negativos son irreversibles, es por eso que es menester pensar en
mecanismos de protección que los mantengan a salvo. También nos hace un llamado
a no confundir el uso terapéutico de la marihuana con el daño que produce en el
organismo cuando se utiliza con otros fines sin la prescripción correspondiente
por parte de los profesionales de la salud.
El torrente de información
en el que navegamos, nos obliga a tener mayor cuidado en la información que
damos por cierta, no podemos otorgar la misma importancia a un locutor de radio
cuyo trabajo es mantener cautiva a la audiencia, que a un investigador sobre la
salud cuando se habla de los efectos de la marihuana en el organismo –por ejemplo-.
Cada uno de los actores
sociales tendrá una perspectiva diferente y en base a ello opinará: el político
que quiere popularidad y votos, el narcotraficante que no quiere perder su
negocio, el servidor público corrupto, el sistema educativo, el sistema de
salud, los padres de familia el joven consumidor, el transeúnte agredido, el
infante observador, el niño consumidor…etc. Todos tienen un pronunciamiento al
respecto y a todos les afecta el problema de manera diferente. Esto no quiere
decir que existan muchas “verdades”, pero lo que sí existen son muchos
intereses que no se deben soslayar y eso no cambia el hecho de que la población
más vulnerable es la más joven y si esto realmente importa, hacia ese hecho
deben encaminarse los esfuerzos de solución y sobre todo prevención.
Lo anterior sin menoscabo de
los enfermos mentales, identificado como otro grupo especialmente vulnerable a
las adicciones debido a que suelen confundir los efectos de las drogas con la
cura a sus padecimientos debido a la sensación de bienestar momentáneo que
experimentan al consumirlas.
Por lo que hace a las
consecuencias de las adicciones, los investigadores afirman que no solo afectan
al individuo que padece esta enfermedad, sino a todos los seres humanos que
tienen relación directa con él, cuando una enfermedad prolongada afecta a un miembro
de la familia, la dinámica y estilo de vida tienen que cambiar pues el enfermo
requiere de recursos y cuidados extraordinarios, esto también ocurre a nivel
macro, cuando dicha enfermedad se convierte en problema de salud pública debido
a numerosos factores, por lo que debemos aprender a ver este fenómeno como un
problema social ante el que somos responsables en alguna medida.
Finalmente, los
investigadores enfatizan el beneficio de la cultura de la prevención, para no
llegar al problema de la adicción y al largo y tortuoso camino del tratamiento,
por no hablar de los costos e implicaciones de los mismos. La ventaja del
cambio de perspectiva y el conocimiento de la adicción como una enfermedad, es
sin duda el tratamiento y el enfoque preventivo, si se conocen las causas de
dicha enfermedad, se puede anticipar el resultado y se pueden tomar las medidas
encaminadas a prevenirla. Ellos puntualizan algunos factores negativos que ponen
en riesgo la salud sobre todo de los jóvenes:
·
Padres adictos
·
Pobreza extrema
·
Mala nutrición
·
Falta de ejercicio
·
Entorno de violencia
·
La accesibilidad a alcohol, tabaco, inhalantes
etc.
Finalmente afirman que estos
hallazgos deben ser difundidos y considerados al momento de diseñar políticas
públicas en pro de la juventud y de la sociedad en general.
Por lo que hace a los
mecanismos de protección para los más vulnerables, más allá del elemento coercitivo,
está el educativo, está muy bien que no se vendan bebidas alcohólicas a menores,
pero está mucho mejor que el joven no crea que son necesarias para pertenecer
al grupo o para divertirse en una reunión social; es genial que no se dispensen
cigarros sueltos a menores pero es mucho mejor que el grupo de amigos empiece a
ver esta conducta inaceptable socialmente. Es decir, la forma de convivencia y
esparcimiento entre los adultos se refleja en muchas conductas entre los
adolecentes y jóvenes quienes además en aras de la originalidad, cada vez son
más audaces en sus prácticas las cuales mantienen una relación directamente
proporcional con su ignorancia. Y de esto no solo ellos son responsables sino
todos los que les rodeamos también.
No se han sabido preparar
alternativas de esparcimiento, educación formal, formación profesional y
crecimiento laboral para ellos. Tampoco se ha tenido la visión de sacrificar
algunos alicientes materiales en pro de la generosidad de tiempo para estar al
tanto de sus necesidades no materiales, lo que poco contribuye a prevenir el
problema de cualquier tipo de adicción con o sin sustancia.
A manera de conclusión se
podría afirmar lo siguiente:
v El
visualizar el problema de la adicción como una enfermedad ha otorgado
herramientas para su tratamiento y prevención.
v Se
debe considerar el factor genético al explicar las sus causas pero no como el
único, es menester considerar otros factores como el ambiental, socio económico
y educativo para su tratamiento.
v Por
lo que hace al tratamiento de la enfermedad, como ocurre con otras
enfermedades, no solo el enfermo requiere de asistencia sino el familiar o
personas más cercanas que le atienden para poder ser más eficaces.
v Como
en cualquier problema de salud y social, los esfuerzos mayores deben estar
enfocados a la prevención de la enfermedad.
v Lo
anterior está relacionado la mayoría de las veces con la modificación de la
conducta, las personas proclives a: … deben enfocar sus esfuerzos a evitar
comer, beber, hacer o dejar de hacer ciertas cosas.
v La lleve
maestra para la modificación de la conducta es la educación integral más que el
acondicionamiento por medio de la coerción. Es más eficaz la convicción y el
ejemplo de vida que el apercibimiento y la sanción.
Biografía:
Guerrero Mothelet, V. (2013). El
cerebro adicto. ¿Cómo ves?, N°. 177, (Pp. 10-14) México: UNAM.
Recuperado el 13/04/15, de:
